Poco a poco se apaga,
Se consume,
Dejando lágrimas derramadas,
En su propio cuerpo,
Secas, frágiles al tacto.
Sus colores,
Rojizos y azulados,
Menguan,
Muriendo sin quemar su cuerpo,
Repartiendo lágrimas,
Mientras el calor aun consume su cuerpo.
Un día se apagara,
Y solo la negrez de su mecha quedara,
Limpia de lágrimas,
Olvidada en un cajón,
Esperando que algún día,
Prendan de nuevo su llama.
(Natxo.M.C)
No hay comentarios:
Publicar un comentario