Tuve un sueño, retener entre mis ramas un viento, calido, del sur, un aire que avivaba mi sabia dormida de largos inviernos y que con su suave caricia desprendia de mi tronco esa corteza pesada, añeja, enferma.
Pero solo fue un sueño y al amanecer comprendi que mis ramas jamas detendrian ningun viento, porque mis hojas siguen cayendo marchitas en este invierno.
(Natxo.M.C)
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